jueves, 29 de noviembre de 2012

Un puente sobre el río.

Cruzar un puente. Un gesto tan sencillo, repetido día tras día. A veces paro, justo en el banco que está en la mitad, y miro como la corriente se mueve silenciosa, sólo roto su caminar por algún pato ocasional. Aquí estoy hoy, con mi mochila al hombro, mirando al infinito de la profundidad oscura del agua.

De noche es aún mejor. Las luces de la ciudad brillan como faros a ambos lados, dejando un camino de oscuridad que sigue el curso del río, lo suficientemente ancho como para que los reflejos de ambas orillas jamás se rocen. La vida se agita justo hasta la orilla, donde acaba para dar paso a la tranquilidad y el sosiego de un río dormido. Al fondo, la sombra de la Luna adorna con un broche su puerta de entrada natural en la ciudad, sembrada de árboles que hacen las veces de guardianes eternos.

Siento envidia del río. Envidio su vida repetida continuamente: su nacimiento en las salvajes montañas, su adolescencia a través de bosques siempre verdes, su madurez entre los campos y las ciudades, su lenta muerte a orillas del mar, uniéndose junto al resto de ríos como si fueran un sólo ente. Es un desarrollo pleno, sólo pendiente de sí mismo. Padre sin saberlo de tantos seres vivos que lo necesitan para sobrevivir. Con la capacidad de rebelarse si es oprimido. Con la suerte de decidir cuando embravecerse o cuando calmar sus aguas.

Pero debo seguir mi camino, no puedo detenerme más. Quién sabe cuando volveré a ver esta imagen que de tantas maneras hace de fondo en mis recuerdos. Aprieto el paso y me uno al grupo de rezagados que aún no escapó de la ciudad. Las bombas resuenan a nuestras espaldas, la lucha ha comenzado. Pronto la calma del río huirá para no volver en mucho tiempo.




Tayne. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Dios.

Reflexiones varias gracias a conversaciones a deshoras:

Dios no nos hizo a su imagen y semejanza. Nosotros fuimos los que obligamos a Dios a tener nuestra imagen y semejanza.

Desde el comienzo de la humanidad, el hombre ha tenido, como buen animal que es, el instinto de que debe existir algo grandioso que haya creado el mundo que nos rodea. Es un hecho que está presente en cualquier momento de la historia, desde el hombre de las cavernas hasta nuestros días. Es algo que sentimos desde que comenzamos a tener conciencia hasta que expiramos nuestro último aliento. Y alrededor de este sentimiento, se han creado cientos de religiones.

Pero hay un denominador común. Quizás para poder entender esa necesidad de creer en algo mayor que nuestra existencia, algo que escapa a la razón humana, hemos acabado humanizando a Dios. Le hemos dado nuestra forma, nuestras cualidades, nuestra manera de actuar. Cada una de las religiones tiene una figura central que perdona y castiga a partes iguales, que se preocupa por sus seguidores pero que aborrece al infiel. Siempre ha sido así, y así se ha mantenido a lo largo de la historia.

Sin embargo esta figura se ha corrompido. A base de ser utilizado con diversos fines a cual más egoísta, Dios ha acabado siendo la razón de los peores sucesos del mundo. Todo demasiado humano. El mal que la religión le ha hecho a la figura de Dios ha sido increíble, y parece mentira que aún hoy mucha gente no sea capaz de verlo. Aberraciones como la Inquisición o la guerra santa árabe solo muestra hasta que punto el pensamiento humano transforma una idea grandiosa como Dios hacia un sinfín de destrucción y violencia.

Y sin embargo estoy convencido de que Dios no es "alguien". Dios es un hecho, es la forma en la que el mundo se mueve con unas reglas increíblemente precisas, es la evolución de una especia con nuestro potencial que estamos desaprovechando claramente. Igual que no somos capaces de comprender todavía muchas de las leyes físicas que nos rodean, la idea de Dios aún no entra en nuestras cabezas, no estamos preparados para asumir lo que realmente significa.

Aquí seguimos perdiéndonos entre religiones humanas desvirtuadas, que solo sirven para justificar nuestras actuaciones y para sentirnos algo mejor ante la inmensidad de lo desconocido.



La nebulosa Helix Nebula, conocida como El ojo de Dios. 


Tayne.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Duelo a garrotazos.



Duelo a garrotazos. Cualquier primer vistazo a este cuadro de Goya, pintado en las paredes de la Quinta del Sordo alrededor de 1820, solo presenta a dos jóvenes peleando en mitad del campo. Pero eso es sólo la primera impresión, para alguien que no le interese la pintura más allá de los colores bonitos y las formas de lo pintado.

Vayamos un poco más allá. Ésta es mi propia interpretación. Quizás el artista pensara algo parecido. Quizás no. Nunca lo sabremos ya.

¿Quién no ha sido testigo de esta escena más de una vez? Dos mozos peleándose, con garrotes igual que podría haber sido con lo primero que cogieran sus manos, entre insultos subidos de tono, gritos y amenazas. Muy español todo. Incluso con cierto arte natural de esta tierra mediterránea. Porque así es este país. Preferimos pelearnos entre nosotros antes que contra nadie más. Es más fácil criticar al que tenemos enfrente que buscar cuales son las raíces verdaderas del problema que se discute. Sólo tenemos que mirar en nuestros días como un lado y otro del hemiciclo político se lanzan reproches sin pararse a mirar por un segundo que han hecho mal ambos y como solucionarlo.

Y son dos mozos de campo de antaño, reflejo de personas que siempre han sido la base de nuestra sociedad. Gente inculta, pillos, pícaros, que no se preocupan de aprender más allá de lo necesario para sobrevivir mínimamente. Centrados en engañar a cualquiera en favor del beneficio propio, pensando en que si el de enfrente lo hace, yo más y mejor. Mil ejemplos tenemos ante nuestras narices, y no necesariamente hay que mirar la televisión y esos personajillos que se llevan millones de las arcas municipales. No. Hay más, mínimos engaños aquí y allí, pero que no por ser menores económicamente dejan de ser trampas y falsedades ante nuestras narices. Y cuando no, en nuestra propia casa. Y lo dejamos pasar tan ricamente cuando podemos sacar algo de provecho.

Pero hay un detalle que casi no se percibe. Ambos personajes están enterrados. ¿Arenas movedizas? ¿O ya estaban así desde su nacimiento allá al comienzo de todo? Da igual. Es la forma de evidenciar como entre peleas y disputas nos vamos hundiendo más y más, preocupados únicamente de quedar por encima del contrario, en vez de intentar ayudarse mutuamente, o ni siquiera, luchar por la vida propia. Una y otra vez golpeando al rival, intentando que caiga más y más profundo aún a riesgo de sufrir el mismo destino.

Así somos, éramos, y seremos. Toda la Historia nos lo refleja, solo hay que mirar allá entre los libros. Quizás aprendamos algo de nuestros errores. Pero ya podemos esforzarnos porque no se ve mucha intención de cambiar en esta nuestra sociedad tan española, tan orgullosamente española.


Tayne.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Que caiga la arena.

Hay días para hablar y decirlo todo. Y días que ni las palabras son capaces de ayudar a sacar lo que hay en ti.

Intento centrarme en algo que me ronde la cabeza, pero son tantas cosas que no soy capaz. Y ninguna es buena. Desvariar sobre ésto y lo otro, intentar ordenar un poco los pensamientos. Pero es imposible, hoy no es el día. Las corrientes de los sucesos de los últimos días me han llevado inevitablemente a este momento. Los encuentros, las casualidades, los aniversarios. Hoy es un día triste.

Es triste por las cosas que no están, las de ahora y las de antes. En este rincón apartado de mi mundo me doy cuenta de que hoy me siento solo. Un sentimiento que se apega fuertemente a mi alma, apagándome y dejándome poco espacio para hacer nada durante mucho tiempo sin aburrirme. Posiblemente podría solucionarlo de alguna manera, pero ni para eso tengo hoy fuerzas. Solo quiero caer en los brazos de Morfeo y dejar pasar la arena del reloj hasta mañana.

Y mientras la vida sigue y no para. Sin estar pendiente de mí ni de nadie, absorta en su propio egoísmo.




Tayne. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Encuentros.

Hay encuentros que te recuerdan al pasado. Un día normal, en un autobús cualquiera, te encuentras con esa persona que hace años que no ves. Un "¿qué tal va todo?", media hora de charla, "ésta es mi parada", y parece que todo sigue igual. Pero no es así. Esos momentos te recuerdan toda la gente que has ido dejando atrás a lo largo de tu vida. Algunos para bien, otros para mal.

Siempre lo primero que viene a la mente son aquellos amigos que te prometieron no olvidarse de ti. Aunque nuestros caminos se separasen, aunque nos volviéramos adultos, todo seguiría igual. Pero no fue así. Cada uno pelea por lo suyo en una ciudad distinta y solo el azar consigue que nos veamos de vez en cuando. Interpretamos un papel de otro tiempo e intentamos hacer que parezca que somos como éramos. Pero no acaba de funcionar. Las conversaciones se vuelven más cortas, los encuentros se espacian en el tiempo.

Luego están aquellas personas que marcaron tu vida en cierto momento, siendo algo totalmente fuera de la rutina. Pasas grandes momentos, pero siempre se ve el fin al final del túnel. La fecha de caducidad está clara desde el principio. A veces semanas, a veces años. Pero la distancia puede a menudo con todo ello. Solo una amistad tremendamente fuerte lo supera. Las mías no fueron así. Si el destino me hubiera unido a ellos de otra manera, no dudo de las grandes personas que tendría a mi lado. Pero tampoco fue así.

Y ahora aquí estoy yo, planteándome si las personas que me rodean y que ahora considero amigos lo son de verdad. Siempre hay dudas en el aire, siempre hay situaciones que te hacen pensar. Y cuando encuentras un recuerdo vivo del pasado, todo vuelve a flote y te replanteas todo. Si debiste dejar escapar el pasado, si puedes cambiar algo del futuro. Dándome cuenta que los amigos de verdad se cuentan con una mano.




Tayne.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Escribe.

Escribe. Una palabra detrás de otra. Piensa, recapacita, plásmalo. Una idea, una historia, un sueño. Todo vale. Eres tú, a través de las letras que salen veloces de tus manos. No mires atrás, no corrijas, no reescribas. Sólo déjate llevar. Saliendo de ti, directamente desde tu alma. Tus errores aquí demuestran que no eres perfecto. Eso es bueno. Si no eres perfecto, eres persona. Si eres humano, estás vivo. Si estás vivo puedes dejar que la puta vida te sorprenda. Bien, mal, dolor, amor, alegría, aburrimiento. Vida. Y cuando finalmente caigas lo harás con una sonrisa. Tendrás recuerdos con que llenar tu mente. Habrás dejado huella en el corazón de los que te rodean. Estarás vivo para siempre. 

Escribe. Una palabra detrás de otra. Demuestra a la gente cómo eres, qué eres, quién eres. Cómo has llegado hasta aquí, hacia dónde vas. No te arrepientas de lo vivido, arrepiéntete de lo que no te atreviste a hacer. No planees cada día, solo disfrútalo. Si lo necesitas, grita. No te dejes atrapar por lo que piensen los demás. Eres tú, en tu vida, con las personas que quieres y necesitas. Sólo eso. Eso es lo importante, lo que queda cuando el viento se lleva lo que sobra. 

Escribe. Una palabra detrás de otra. O haz lo que te dé la gana. Pero vive.




Tayne.

Dark side.

Todos tenemos un lado oscuro. Un lado que no le contamos a nadie. Una parte de nosotros que ocultamos esperando que no se note, que no altere nuestra vida más de la cuenta para no asustar a los que nos rodean. Pero sabemos que está ahí, y que cuando menos lo esperas aparece, implacable, acabando con cualquier otra parte de nosotros que se atreva a hacerle frente.

Un instinto animal, con mil formas, distinta para cada uno de nosotros. Una coraza de amargura y resentimiento que nos recubre para protegernos del dolor de la peor forma posible. Convertimos las penas en ataques indiscriminados contra todo y contra todos. Nos agazapamos en la oscuridad de nuestros sentimientos esperando que el mundo acabe de una maldita vez y arrastre todo por delante.

Y sin embargo, pienso que mi lado oscuro debe permanecer ahí, latente en el fondo de mi alma. Como parte de un equilibrio que me evite caer en la locura. Esperando para ser el suelo contra el que chocar cuando empiece a caer. Y que de la misma forma me levante y empuje de nuevo hacia arriba. Quizás no de la forma que debería, pero lo hace al fin y al cabo. De una forma segura. Aunque se lleve un pedazo de mi alma cada vez.

Todos tenemos un lado oscuro. Pero no todos lo apreciamos.





Tayne.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Memoria.

El humo de su cigarro ascendía formando figuras en el aire. Llevaba ya un tiempo sentado en aquella posición y el cigarro se estaba consumiendo rápidamente, dejando una estela continua. Una leve brisa salida de alguna parte orientaba aquel hilo gris hacia la izquierda del anciano, alejándose de la mesa donde se encontraba sentado. Pero él ya no estaba allí.

Su mente vagaba entre recuerdos que ya no tenían fecha. Saltaba de una escena a otra mientras su mente hilaba entre sucesos, personas, olores y sentimientos. Aquella playa al atardecer, ese discurso en su juventud, un beso en un callejón oscuro. Sabía que no recordaba ya muchas cosas, pero lo más importante aún se aferraba a su memoria como el oxido al tornillo cuando pasa el tiempo.

Hacía aquello a menudo: dejarse llevar por sus recuerdos. Lo hacía porque sabía que recordando podría mantener su amada memoria todo lo a salvo que pudiera. Todo lo que había sido, en lo que se había convertido, estaba allí. Con el tiempo suficiente era capaz de ver cada uno de los puntos en los que sus decisiones habían hecho virar su vida, seguir la huella del tiempo, y reconocerse a sí mismo en cada etapa.

Un ligero beso en su mejilla lo sacó de su ensoñación. A ella no le hacía falta recordarla porque aún estaba allí, con él, somo siempre había estado. Acompañándole, sufriendo y disfrutando juntos. No necesitaba más que admirar su cara sonriente para sentirse feliz. Parpadeó unas cuantas veces, y con una sonrisa, le recordó una vez más lo que la amaba.




Tayne.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Where do we go? Nobody knows.

Parar. Mirar al frente. Ver el camino que aún nos queda. Girarse. Ver todo lo que ya andamos. Aquí viene el problema.

¿Que nos llevo a elegir lo que elegimos? ¿Dónde estuvo el momento en el que tomamos el desvío sin darnos cuenta? Y ahora aquí estamos, haciendo balance de lo presente. Todo lo ganado hasta el momento, ¿es todo lo que queríamos ganar al principio? En algún instante las cosas pudieron ser distintas, pero no lo fueron. Estaría bien saber que nos deparaban los otros caminos que el destino nos tenía preparados. Aquello que jamás volveremos a tener opción de vivir, aquello que gracias a Dios nunca vivimos. 

Admirar la realidad que nos rodea a veces solo plantea preguntas. Cuestiones sobre que debería ser así y que no. Damos rienda suelta al egoísmo. ¿Aquello maravilloso que tenemos ahora se mantendría ahí de cambiar las circunstancias que nos trajeron hasta aquí? Lo que ahora somos es solo fruto de las vivencias a las que tuvimos que hacer frente, y reconforta pensar que lo que ahora poseemos esta aquí gracias a nuestro esfuerzo. Pero siempre quedará la duda de dónde se escondía el camino fácil.

Volvemos a girarnos y afrontamos ese camino entre sombras que es nuestro futuro. ¿Seremos capaces de estar atentos a los nuevos desvíos? ¿Tomaremos las decisiones nosotros o todo se precipitará por su propio peso otra vez?




Tayne.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Reflexiones.

Paseaba aburrido por la calle, a paso lento, mirando hacia los lados y observando como se comportaba cada individuo que le rodeaba. "Que aburrimiento", pensó. "Siempre hacen lo mismo, un día detrás de otro. Y no solo eso, además, se entorpecen entre ellos. No tiene ningún sentido". Había sido testigo muchas veces de las mismas situaciones.

Por ejemplo, allí estaba aquella señorona que se dedicaba a criticar a cualquiera que se cruzara por delante, rodeada de su camarilla de señoronas iguales que ella, todas con sus vestidos de flores anticuados y esos pelos... Pero lo mejor de todo es que después de tanto hablar de la gente, ella era la primera que dejaba la basura de cualquier manera o limpiaba su bolso tirando lo que no quería al suelo. Menuda hipócrita.

Y también, estaban aquellos niños. Jugueteaban de aquí para allá sin prestar atención a nada. Más de una vez habían golpeado a algún señor mayor con su pelota pero les había dado igual. Además, había veces en que la mayoría la emprendía contra uno de ellos, humillándolo sin ninguna razón coherente. Pero así eran, día tras día.

Parejas que discutían un día sí y otro también, señores con traje que iban con prisa a todas partes arrollando al resto, adolescentes sin respeto ninguno riéndose de cualquiera, personas que paseaban a sus mascotas pero no se ocupaban de lo que iban dejando atrás. En general, nadie se preocupaba por nadie, y a veces, incluso disfrutaban haciendo la vida imposible a los demás. Humanos.

"Menos mal que yo no tengo que aguantarles más de lo necesario, suerte que soy un gato". Y con un pequeño salto, aquella bola de pelo grisaceo se encaramó a un contenedor de basura, desde donde siguió su camino hacia un callejón oscuro, lejos de tanta estupidez humana.




Tayne.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Muere lentamente.



Muere lentamente quién no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quién no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quién no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quién no viaja, quién no lee, quién no oye música, quién no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quién se pasa con los demás, quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente quién abandona un proyecto antes de iniciarlo, no pregunta de un asunto que desconoce o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.
Depende de cómo lo vivamos.

Si te vas a calentar, que sea al sol.
Si vas a engañar, que sea a tu estómago.
Si vas a llorar, que sea de alegría.
Si vas a mentir, que sea la edad.
Si vas a robar, que sea un beso.
Si vas a perder, que se pierda el miedo.
Y si existe hambre, que sea de amor.
Si es para ser feliz... que sea todo el tiempo.

Erróneamente asociado al poeta chileno Pablo Neruda, versionado por el rapero Rayden, muy similar a un poema de la autora brasileña Martha Medeiros.





Tayne.

martes, 6 de noviembre de 2012

Necesidad o justificación.

Leyes de necesidad: reglas lógicas y útiles, nacidas de la pura razón humana para el mantenimiento del libre albedrío en unas condiciones óptimas de bienestar común.
Leyes de justificación: normas cuya única función es prolongar las ideas de un grupo o sujeto para mantener el control sobre el resto, impedir la movilidad propia de la evolución de la sociedad, bajo una apariencia falsa continua.

Así es como yo divido las leyes humanas. Partiendo de la base de que para mí, cualquier idea nacida de un ser humano es factible de ser debatida, ya que como humanos que somos y como la historia muestra, no hacemos una a derechas. Pero obviando el desastre que somos como especie, valoremos lo presente.

Tenemos mil ejemplos todos los días. Cualquier regla jurídica es usada como mera trampa para conseguir satisfacer al más poderoso, económicamente hablando, en la contienda judicial. Los gobiernos utilizan pretextos idealistas como "Constitución" o "Derechos Humanos", a todas luces incompletos, ignorados o claramente manipulados en su nacimiento, para sofocar cualquier levantamiento periférico que amenace su ideal político. Mil y un incompetentes con traje y corbata se dedican a estafar y robar hasta el último billete de aquel que se ponga por delante sin ningún tipo de remordimiento valiéndose únicamente de letras pequeñas y tretas bancarias.

Así es como los humanos nos destruimos a nosotros mismos, gracias a ese gran escudo que es la LEY. Y yo concluyo: la ley es mentira, la ley es inventada, nacida de cabezas humanas defectuosas y manipuladas por otras cabezas humanas, lamentablemente, mucho más inteligentes. Con solo abrir un poco los ojos estos días deberíamos ser capaces de ver cuanta putrefacción se esconde detrás de reglamentos, derechos, normas y demás.

Necesitamos volver a empezar, desde cero. Volver a lo básico y ver lo que de verdad es necesario para seguir viviendo. Lógica y razón es su más puro sentido. Pero eso, oh, eso no es capaz de hacerlo un humano. Porque los humanos somos egoístas, envidiosos, malintencionados, y multitud de adjetivos calificativos más. Y al final volveríamos a lo mismo, y aún más rápido. Porque lo llevamos en los genes.

Porque los humanos somos malos por naturaleza.




Tayne.

domingo, 4 de noviembre de 2012

A la deriva.



A la deriva en un mar entre la tormenta. Rayos que iluminan cristales recorridos por miles de caminos del agua. Tras el cristal, una luz. Tras la luz, una mirada. Mirada que gasta fotos que evocan recuerdos que iluminan el alma. El alma a la deriva en un mar entre la tormenta. La tormenta de estar lejos de aquello que se ama.





Tayne.

viernes, 2 de noviembre de 2012

¿Crees o no?

Cosas de niños, cosas de locos. Así es como todos esos adultos racionales convencidos califican cualquier suceso que quede fuera de su patrón de normalidad. Porque esas cosas no existen. Eso no puede ser de verdad. ¿Qué es eso que aquel pirado es capaz de ver y yo no? Bah, mentira todo. ¿Qué dices, niño, de magia o amigos imaginarios? Seguro que te lo estás inventando para llamar la atención. Así perdemos la mitad de nuestra alma, volviéndonos seres fríos y poco a poco más inhumanos.

¿Qué tremenda idiotez nos lleva a intentar quitarle la ilusión a un niño? ¿Por qué no solo dejamos que nos deslumbre con el mundo que él aún es capaz de ver y nosotros ya no? Los ojos de cualquier niño, estoy seguro, ven más allá de la mera realidad que nos queda a los demás. Ven aquel mundo mágico que vagamente todos recordamos. Abren puertas que nosotros cerramos porque quisimos crecer demasiado rápido, o nos obligaron a ello. Ellos siempre creen.

¿En qué radica la diferencia entre la locura y la cordura? ¿Es locura todo aquello que no se ajuste a lo que la mayoría cree conveniente pensar que es la pura realidad y nada más? Suceden cosas, hechos inexplicables todos los días, y solo miramos hacia otro lado y negamos tercamente. Pero todo sigue ahí. Rompiendo nuestro triste velo con destellos intermitentes. Aunque nos empeñemos en no creer, aunque sigamos marginando a cada afectado por ese brote de "locura".

Pues yo quiero creer. Quiero ser un loco. O un niño. Rodearme de magia, vivir hechos inexplicables. Mirar a la cara de esos locos y asentir, hacer que entiendan que no están solos. Que el mundo es algo más allá de las cosas que podemos ver y tocar. Como siempre ha sido aunque ya nadie lo recuerde. Como siempre será aunque ya nadie quiera verlo.

Yo creo.




Tayne.